| | | | | Con Los murmullos del páramo, obra que lleva la obra de Rulfo al campo del espectáculo operístico Estrada, aclamado por la crítica
Superó el desafío de representar escénicamente la obra Pedro Páramo. | | |  | | Julio Estrada ha conseguido la mejor y más respetuosa puesta en imagen y sonido del clásico literario. |
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| 11-Septiembre-06 | | Julio
Estrada (México, 1943) es, más que un compositor imaginativo, un
talentoso y disciplinado investigador de la música. Se ha empeñado en
dar bases matemáticas a sus propuestas teóricas y creativas.
Ahora incurre por primera vez en el campo del espectáculo operístico, aunque Los murmullos del páramo
es una ópera anómala. Se trata —como reza el programa— de una “Ópera de
cámara para dos voces femeninas solistas, quinteto vocal, contrabajo,
guitarra, ruidista, shô, trombón, cinta magnetofónica, especialización
tridimensional y coreografía”. Resultado de catorce años de trabajo
(1992-2006), se estrenó el 12 de mayo de 2006 en Madrid y
posteriormente en Stuttgart, con la dirección escénica de Sergio Vela.
Ahora recibe su esperado estreno mexicano en la Sala Nezahualcóyotl del
Centro Cultural Universitario, también bajo la excelente dirección de
Vela.
Representar las obras de Rulfo ha constituido siempre un
desafío condenado al fracaso. El mundo rulfiano, tan austero, secreto y
reservado, tan cercano al silencio, se les ha ido de las manos a casi
todos cuantos han intentado traducirlo a otro medio, distinto de las
palabras. Pedro Páramo ha sido calumniado por diversas
adaptaciones, porque el mundo de Rulfo es en esencia irrepresentable,
y, como toda poesía, intraducible.
No existe una sola película
sobre Rulfo que le haya hecho justicia, porque sus obras no son
epopeyas sino elegías. Con estos antecedentes, no podíamos sino
desconfiar de antemano de la aventura operística de Estrada. Pero las
reticencias fueron vencidas, porque la ópera demuestra que Estrada se
ha acercado al libro con respeto, inteligencia y comprensión. Que el
personaje epónimo de la novela nunca aparezca en la ópera y que, sin
embargo, sea el responsable simbólico de casi todo lo que en ella
ocurre, es un acierto indudable. Otro gran acierto es el papel que se
concede al silencio, gran personaje del libro. En la ópera de Estrada
el silencio suena, vive, con frecuencia con gran intensidad.
Ópera
de vanguardia, carece de canto, de música melódica, y plantea
interesantes problemas de índole estética. Hay una escena
verdaderamente espectacular hacia el final —la muerte de Susana,
magistralmente resuelta por Sergio Vela, quien también respetó, desde
la dirección, el silencio rulfiano—, en la que el cuerpo de Susana
cuelga en el aire, rodeada del estupor de los demás personajes y
músicos, entre el redoble de campanas y rezos de mujeres: es una
apoteosis de la muerte, la escena más teatral y dramática, pero la
menos austera y rulfiana de la ópera.
Excelentes músicos y
actores todos los de la escena. Hay que destacar la intensa actuación
de la soprano Sarah Maria Sun como Susana San Juan.
La versión de Estrada y Vela es, sin duda, la mejor y más respetuosa puesta en imagen y sonido que se haya hecho de Pedro Páramo hasta el momento, y el estreno operístico más importante del año en México.
| | | | | | México • Vladimiro Rivas Iturralde |
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